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Navidad 2017

Estudiosos afirman que es muy probable que Jesús haya nacido verdaderamente en diciembre


Estudiosos afirman que es muy probable que Jesús haya nacido verdaderamente en diciembre Vittorio Messori (Periodista Italiano).

          

La fecha del 25 de diciembre no es sólo un símbolo. Rollos de Qumram confirman su exactitud.

Profesor de la universidad hebraica de Jerusalén elimina todas las dudas sobre un enigma milenario. En efecto, no fue la necesidad histórica sino la Iglesia la que escogió el 25 de diciembre para contrastar con las fiestas paganas y substituirlas en los días del solsticio de invierno: el nacimiento de Cristo en lugar del renacer del Sol invicto.

Inicialmente, por tanto, fue una decisión pastoral que podría ser mudada conforme a las necesidades. Esto era pacíficamente admitido por todos los estudiosos: la fiesta litúrgica de la Navidad sería una escogencia arbitraria, sin ligación con la fecha del nacimiento de Jesús, que nadie estaba en condiciones de determinar. Pues bien, parece que justamente los especialistas se engañaron; y yo, obviamente, con ellos. En realidad, hoy, gracias a los documentos de Qumram, estamos el condiciones de establecer con precisión: Jesús nació un 25 de diciembre.

Esto lo sabemos gracias a un descubrimiento extraordinario -a tomar en serio- que no puede ser sospechoso de fines apologéticos cristianos, ya que lo debemos a un profesor judío de la Universidad de Jerusalén. Tratemos de comprender el mecanismo, que es complejo pero fascinante. Si Jesús nació en un 25 de diciembre, la concepción virginal se dio obviamente nueve meses antes. Y, en efecto, los calendarios cristianos sitúan en el 25 de marzo la anunciación del ángel Gabriel a María. Pero sabemos por el propio Evangelio de San Lucas que exactamente seis meses antes había sido concebido por Isabel el Precursor, Juan, que sería llamado el Bautista. La Iglesia católica no tiene una fiesta litúrgica para tal concepción, pero las antiguas Iglesias del Oriente la celebran entre el 23 y el 25 de septiembre. O sea, seis meses antes de la Anunciación a María. Una sucesión lógica de fechas, pero con base en tradiciones inverificables. Así pensaban todos, hasta tiempos recientísimos. En realidad, parece que no es así.

En efecto, es justamente de la concepción de Juan de la que debemos partir. El Evangelio de Lucas se abre con la historia del matrimonio de los ancianos, Zacarías e Isabel. Esta ya estaba resignada a la esterilidad, una de las peores desgracias en Israel. Zacarías pertenecía a la casta sacerdotal y, un día en que estaba en servicio en el templo de Jerusalén, tuvo la visión de Gabriel (el mismo ángel que seis meses después se presentará a María, en Nazaret) que le anunciaba que, a pesar de la edad avanzada, él y su mujer habrían de tener un hijo. Deberían llamarlo Juan y sería “grande delante del Señor”. Lucas tuvo el cuidado de precisar que Zacarías pertenecía a la clase sacerdotal de Abías (cf. Lc 1,5) y que cuando tuvo la aparición “oficiaba en el turno de su clase”. De hecho, aquellos que en el antiguo Israel pertenecían a la casta sacerdotal estaban divididos en 24 clases que, turnándose en orden inmutable, debían prestar servicio litúrgico al templo durante una semana, dos veces por año. Sabíamos que el clan de Zacarías, o de Abías, era el octavo, en el elenco oficial. Pero, ¿cuándo caían sus turnos de servicio? Nadie sabía.

Pues bien, utilizando investigaciones desarrolladas por otros especialistas y trabajando sobre todo en los textos encontrados en la biblioteca de los esenios de Qumram, el enigma fue revelado por el profesor Shemarjahu Talmon, el cual, como se dijo, enseña en la Universidad hebraica de Jerusalén. El estudioso consiguió precisar en qué orden cronológico se sucedían las 24 clases sacerdotales. La de Abías prestaba servicio litúrgico en el templo dos veces por año, como las otras, y una de esas veces era en la última semana de septiembre. Por tanto, era posiblemente cierta la tradición cristiana oriental que situaba entre el 23 y el 25 de septiembre el anuncio a Zacarías. Pero tal posibilidad se aproximó a la certeza porque, animados por el descubrimiento del profesor Talmon, los estudiosos han reconstruido el hilo de aquella tradición, llegando a la conclusión de que ella proviene directamente de la Iglesia primitiva judeo-cristiana de Jerusalén. [La Iglesia de rito latino celebra el nacimiento de Juan Bautista 9 meses después del 24 de septiembre: es decir, el 24 de Junio (N.d.T)]

Memoria tan antigua cuanto maravillosa esa de las Iglesias del Oriente. Así, aquello que parecía mítico asume de repente una nueva verosimilitud. Hay una cadena de eventos que se extiende a lo largo de 15 meses: en septiembre, el anuncio a Zacarías y en el día siguiente a la concepción de Juan, [en junio, nueve meses después, el nacimiento de Juan Bautista N.d.T]; en marzo -seis meses más tarde- el anuncio a María. Con este último evento llegamos justamente al 25 de diciembre, día que, por tanto, no fue fijado de casualidad. Sí señor, parece imposible proponer la Navidad en cualquier otra fecha. Haré por tanto una confesión, pero, en vez de humillado, emocionado: después de tantos siglos de investigación obstinada, los Evangelios no cesan de reservar sorpresas. Detalles aparentemente inútiles (¿qué importaba si Zacarías pertenecía a la clase sacerdotal de Abías? Ningún exégeta le prestaba atención) muestran de repente su razón de ser, o su carácter de señal de una verdad escondida pero precisa. A pesar de todo, la aventura cristiana continúa.  (Diario Italiano Corriere della Sera)


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